domingo, 21 de abril de 2013

Escapada de Fin de Semana - Santa Cruz y Standford

Este fin de semana nos hemos escapado de San Francisco. Entre otros sitios, hemos estado en el que, con el permiso de Disneylandia, debe ser el paraíso de casi cualquier niño: Santa Cruz Beach Boardwalk. Es un parque de atracciones (no muy grande y un poco hortera), con acceso directo a la playa. Un minuto puedes estar montándote en una montaña rusa y el minuto siguiente saltando olas en la playa.
El grandullón se lo ha pasado fenomenal.


Y ya puestos, hemos ido a ver el Mystery Spot. No sabíamos lo que era antes de ir y, en fin... creo que le han sacado mucho partido a haber construido una casa inclinada en una cuesta enorme. Pero el grandullón (que yo creo que no se ha percatado de lo de la cuesta) se lo ha pasado fenomenal: ha visto subir agua y pelotas solas por tablas inclinadas, ha trepado por paredes como Spiderman y le ha costado mucho mantenerse de pie en alguna habitación. Yo, en cambio, me he mareado bastante. Y hasta he tenido miedo de caerme de panza encima de la canija a la que llevaba en la mochila.
Para mi, lo mejor: ¡Los chistes y el buen humor del guía!
 
Y de vuelta a San Francisco hemos parado en Standford para empaparnos del ambientillo y ver si podían ir haciéndoles un hueco a los niños para dentro de unos años.



Es increíble lo diferente que es el concepto Universidad con el de España. Standford es una mini-ciudad tranquila y coqueta, llena de césped y de jóvenes con ordenadores y bicicletas. La verdad es que nos ha dado un poco de envidia. ¡No sé cómo estos estudiantes pueden tener la más mínima gana de acabar la Universidad! (Vale, supongo que la cuenta del banco les apremiará a hacerlo...)



Sí, ¡ya sé que a la canija aún le queda un poco grande la Universidad!
Y al grandullón también le ha gustado la Universidad. Hasta se ha bañado en una de las fuentes para refrescarse un poco y ha hecho amigos-de-fuente.



¡Nos lo hemos pasado fenomenal!



lunes, 15 de abril de 2013

House Hunting - Capítulo II

Después de muchos días viendo pisos, creo que hemos pasado por muchas de las fases por las que supongo que pasa casi cualquiera que practique el house hunting en SF:

- Hemos ido a varias "Open House". El dueño (o el agente que lo gestione) lo anuncia y un día durante unas horas concretas, deja abierta la puerta de la casa y el que quiera puede entrar a verla.
- Hemos descubierto que las casas victorianas son muy monas por fuera pero, por dentro, son cuevas: largas, estrechas y oscuras. Adiós a mi sueño de vivir en una de estas estos años.
- Hemos sido testigos de cómo los pisos que merecen la pena desaparecen en cuestión de minutos: Van, los ven y sacan el cheque para pagar el depósito. Si tu has entrado 10 minutos más tarde... ¡ah!, ¡se siente!
- Nos hemos decepcionado mucho al ver que un piso que se anunciaba como tres habitaciones, tenía la lavadora y la secadora en lo que se suponía que era una de ellas.

- Nos hemos enamorado de un piso (tres dormitorios, lavadora, mucha luz, jardín, terrazas, unos 170m2...) y no nos han querido como inquilinos. Esto, teniendo en cuenta que contamos con una agente que se encarga de convencer a todos de lo buenos inquilinos que seríamos, no son muy buenas noticias. Suponemos que al dueño de 70 años que vivía encima del piso que alquilaba, no le gustó mucho la idea de tener niños debajo. Especialmente, después de ver al grandullón correr por todo el piso escondiéndose en todos los armarios que encontraba.
- Hemos pagado $30 (cada uno) para solicitar que nos consideraran como candidatos a inquilinos. Y no, no es que pretendiéramos sobornar a nadie. Aquí, es frecuente que te cobren sólo por considerar tu solicitud.

Así, llegamos al fin de semana pasado hartos de la situación. Pero comprendí que estábamos cerca de encontrar algo tras una conversación con el papi que transcurrió más o menos así:

Papi:  ¿Qué tal estaba el piso que has ido a ver hoy?
Yo:    Bueno, era muy grande. Y estaba reformado, bastante nuevo. Pero todas las habitaciones tenían ventanas que daban a un muro. Las paredes de las casas de los lados estaban a unos 20 cm.
Papi:  Bueno, pero las habitaciones las usamos sólo para dormir, no necesitamos que haya luz. ¿El salón estaba bien? ¿Pueden los niños jugar ahí?
Yo:     Sí, el salón no estaba mal. Además, para ventilar sí servían las ventanas. Bueno, creo... habría que confirmar que se pueden abrir.

Y en este estado psicológico comenzamos el que habíamos decidido que sería nuestro último fin de semana de búsqueda. El lunes teníamos que tener casa.

sábado, 6 de abril de 2013

House Hunting - Capítulo I

Pues ese es exactamente el término local que se utiliza: house hunting. En España la gente "busca casa", aquí salen a cazarlas. Y, después de unos días practicando el deporte, uno comprende por qué.

A la ilusión inicial al conocer el presupuesto del que disponíamos, le siguió la conmoción posterior al comprobar los precios de los alquileres en la ciudad (es muy fácil pagar 1500$ por una habitación en un piso compartido, por ejemplo).
Y, la agencia que ha contratado la empresa del papi para que nos ayude en la caza estaba decidida a mandarnos a vivir en las ciudades del sur de la Bahía (Palo Alto, San Mateo, etc...). De nuevo el efecto "familia". Y la verdad es que esas ciudades tienen muchas ventajas para los niños: muuuucho mejor clima que San Francisco (dejo para otro post hablar de la locura de su clima), muchas menos cuestas, colegios mucho mejores y posibilidad de vivir en una casa "al estilo americano", independiente, con su jardín, su barbacoa,  etc... 
Pero también supone otras dos cosas para los padres: coche para todo y... no vivir en San Francisco. Es difícil de explicar pero, vamos a estar aquí poco tiempo, queremos vivir la ciudad aunque sea con dos niños en brazos.
Así que, le complicamos un poco el trabajo a la agencia. Y estos son los requisitos que, inicialmente, les dimos:

- Barrio familiar. Vale, queremos vivir en la ciudad, pero tampoco vamos a meter a los niños en un barrio en el que los niños sean una rareza (los hay, en serio).
- 3 dormitorios.
- Lavadora privada en el propio piso (otra rareza, al parecer).
- Piso de arriba. Aquí se lleva mucho haber dividido una casa victoriana en dos o más apartamentos. Los dueños de la casa suelen quedarse el piso de arriba y alquilan el de abajo. Pero, parece ser que en los pisos bajos puede haber problemas de ruidos de los vecinos de arriba porque estas casas son antiguas y no están bien aisladas. Como consecuencia, los pisos bajos son mucho más baratos.
- No muy viejo.
- Si tiene jardín sería un extra muy agradable.

¿Tampoco parece que estemos pidiendo un imposible, verdad?
Bueno, y después de nuestra visita a San Francisco en Diciembre, ampliamos la lista con dos detalles más:

- Evitar las cuestas. No se sabe realmente lo que son las cuestas hasta que se ha recorrido SF empujando un carrito de niño. En serio, volví a España con ampollas en las manos y agujetas después de quince días de practicar este deporte.
- Evitar las zonas de más niebla.

Y, con esta lista en mente, salimos a cazar casa el "Día 1". Según la agencia, nadie se decide por una casa el primer día. Es más bien un día de "concienciación" (en España lo llamaríamos el día de "te voy a poner los pies en la tierra, guapa").
Entre las 3 casas que vimos ese día, sumamos lo siguiente:
- 0 lavadoras en el propio piso.
- 1 apartamento en una casa viejísima con una distribución bastante extraña.
- 1 apartamento de sólo 2 habitaciones.
- Sólo 1 cocina nueva.
- Sólo 1 jardín (muy chulo, eso sí).
- Ninguno de los pisos era el piso alto. Uno incluso era el piso segundo en una casa de tres alturas: supongo que si hay algo peor que vivir en el piso bajo, debe ser vivir en el piso medio (ruidos de los vecinos de arriba y quejas de los vecinos de abajo).

Obvia decir que no nos decidimos por ninguna de las tres opciones. Pero la agente se fue bastante contenta. Parece ser que el día de "concienciación" cumplió el cometido esperado.

miércoles, 3 de abril de 2013

Fin del Jet Lag infantil

Bueno, pues parece que por fin podemos decir que hemos dejado atrás la etapa del jet lag.
Los últimos 3-4 días han sido bastante soportables ya, y hoy ya se han despertado a una hora decente y ayer se acostaron a una hora normal sin tener que saltarnos la cena porque estaban dormidos.

Ya sé que haberlo superado en casi 15 días tampoco es como para celebrarlo, pero...¡¡¡ a disfrutar de días completos!!!!